orcero

Yo si estoy a favor del Colegio

Viernes, 14 de Marzo de 2008

No suelo leer a Ricardo Galli; no es santo de mi devoción, y lo que escribe no me suele parecer especialmente interesante. Especialmente porque a veces le dan ataques en contra de sus diversas fijaciones. Una de ellas es el Colegio Profesional. Teniendo en cuenta que cosas como colegiación obligatoria para firmar proyectos no las veremos ni en los más violentos viajes de ácido, y que unas míseras atribuciones -algo que, por cierto, tienen casi todas las ingenierías- son más difíciles de conseguir que la paz mundial, no se porqué está tan visceralmente en contra: si no le gusta el Colegio, que no se apunte.

Sin embargo, lo que no termino de entender de Ricardo es otra de sus pulsiones: la de repetir incesantemente lo poco que aprendió en la carrera de informática. En este post comenta, entre otras cosas, que terminó una carrera de informática desconociendo programación orientada a objetos, lo básico de teoría de control, simulación no lineal, redes -por lo que cuenta, TCP/IP-, Prolog, Smalltalk, C, C++, la tansformada de Fourrier, y a programar y administrar Unix.

Tengo que reconocer que desconozco el sistema educativo argentino; de hecho, estaba convencido que esas cosas sí se estudiaban allí -algún lector argentino que me lo confirme, por favor-. Como ya dice uno de los comentarios de la noticia, no termino de entender como consiguió la homologación, ya que parte de lo que comenta es materia troncal. Lo bueno de esta entrada es que gracias a ella puedo entender el porqué de la opinión de Ricardo respecto a los estudios de informática y al colegio. Habiendo estudiado lo que ha estudiado como carrera de informática, hasta entiendo que considere que el Ingeniero en Informática sabe menos de informática que el físico -como se desprende de esta entrada de su blog-.

Mi historia personal es bien distinta a la de Ricardo. A diferencia de él, todo lo que comenta en su blog yo sí lo aprendí en la carrera. No estudié informática en una universidad privada; lo hice en una universidad pública de provincias. Salvo control y simulación, que eran asignaturas optativas, el resto era o troncal, o obligatorio. El nivel de conocimiento que adquirí estudiando Ingeniería Informática me permitió trabajar en laboratorios de física de fuera de España. Primero de física del estado sólido, después de biofísica molecular. Y encontré un montón de físicos que eran muy buenos en lo suyo; pero que usaban la informática y las rutinas en Fortran enlatadas como caja negra. La colaboración fue estupenda: mis conocimientos en informática adquiridos durante mi estudio de Ingeniería Informática me permitió ser útil y realizar aportaciones importantes -sobre todo en los métodos numéricos que empleaban, y en la paralelización de sus aplicaciones-; ellos aprendieron muchas cosas de informática de mi, y yo aprendí un montón de física de ellos. Muchos siguen siendo muy buenos amigos, y mantengo contacto con ellos. Mi titulo me fue útil no por las atribuciones, sino por los conocimientos que adquirí al estudiarlo.

La verdad es que estoy muy cansado de leer a gente como Ricardo echando mierda sobre el tejado de la casa de la Ingeniería Informática. Estoy muy cansado de leer y escuchar a presuntos popes y gurús diciendo que, si quieres saber de informática, hazte teleco, físico o biólogo. Estoy a favor de dignificar nuestros estudios, nuestra carrera y nuestra profesión. Estoy a favor de unos estudios duros, como los que hice en su día, que formen gente muy cualificada. Estoy a favor de que se reconozca socialmente esto. Y estoy a favor de cualquier grupo de presión que defienda la calidad de la Ingeniería Informática como titulación, y el reconocimiento social de los que tengan este título. Por ello, estoy a favor del colegio. Esta es la única profesión que tiene una pléyade de monaguillos chiripiflauticos canturreando desde sus púlpitos cuan poco vale, y cuan poco se aprende estudiándola en la universidad. La única carrera universitaria que, cuando el ministerio reúne un grupo para estudiar aquello fruto de sus estudios, no invita a nadie con dichos estudios. Porque antes entrará Chikilicuatre que un Ingeniero en Informática en la Comisión Interministerial de la Sociedad de la Información y de las Nuevas Tecnologías en España. Y siempre habrá un Ricardo que dirá que aprendió más informática afinándole la guitarra a Chikilicuatre que en cinco años de Ingeniería Informática.

Se ha creado finalmente el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Andalucía, y yo estaré en el censo. Y colaboraré en lo que sea necesario.

Y, Ricardo; no sabes lo que siento que no hayas podido aprender informática en tu universidad cursando estudios de informática, y hayas tenido que ir a aprenderlo a un laboratorio de física. Yo tuve la suerte de aprenderlo estudiando Ingeniería Informática en Málaga.

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Felicidades a todos los aprobados…

Lunes, 3 de Marzo de 2008

Ya he hecho finalmente pública la última lista de notas que faltaba por publicar. Los resultados han sido excelentes, tanto en Fundamentos de los Computadores, como en Programación Lógica. Esta entrada es para mis ex-alumnos que han aprobado este año; para el resto de los lectores habituales de este blog probablemente os sea de poca utilidad.

En Fundamentos de los Computadores, la respuesta al nuevo tipo de examen ha sido muy buena: este año el examen práctico ha tenido un 50% de la puntuación en un problema real, con la complejidad que puede tener un problema del mundo empresarial. Os habéis pringado, habéis hecho prácticas, habéis estudiado, y los resultados han llegado: dos matrículas de honor, y tres de cada cuatro presentados aprobados. Algunos estabais acojonados con un examen con problemas reales de los que salen en las empresas. ¿A que no es tan complicado cuando se lleva la asignatura preparada? };-) Frente a la carnicería del año anterior, este año con un temario mucho más complejo y exámenes mucho más duros, habéis sacado unas notas muy buenas. Felicidades.

En programación lógica también los resultados han sido muy buenos. De la treintena de exámenes corregidos, estaban suspensos menos de media docena. Estoy contento de los resultados, y espero que vosotros también lo estéis. Los que habéis suspendido, poneros las pilas: septiembre está más cerca de lo que parece. En esta asignatura, lo que siento es que entre funcional y lógica nos tenemos que repartir 6 escasos créditos; por lo que apenas he podido daros pinceladas de lo que realmente podíais haber aprendido si hubiera mas tiempo. Me encantaría disponer del tiempo que tengo en Fundamentos de los Computadores, y poder enseñaros y poneros problemas al nivel que os serán útiles si trabajáis de ingenieros en lugar de terminar en una cárnica picando código barato en Java. Desgraciadamente, este paso lo tendréis que dar solos. Os aconsejo que profundicéis. Que el hecho de que esto no aparezca en las ofertas de empleo de las cárnicas no significa que no valga ni sea importante. Yo he ganado dinero con estos conocimientos, y vosotros puede que los necesitéis.

Finalmente, voy a poner un par de vídeos interesantes, a modo de consejo final a todos los alumnos que habéis pasado por clase, a muchos de los cuales no volveré a ver en el futuro.

El primero es un discurso excepcional de formatura impartido por Steve Jobs a los formados en Stanford en la promoción del 2005. Un discurso brillante, en el que comunica muchas verdades profundas, de las que lleva una vida aprender:

El segundo vídeo es de una música de Baz Luhrmann, cuya locución es -cambiando fechas- una columna de Mary Theresa Schmich publicada en el Chicago Tribune. Se ha convertido en todo un clásico, y seguro que lo conocereis.

Los dos vídeos a mi me ponen la piel de gallina. Espero que os sean útiles. Y mucha suerte en lo que emprendáis, sabéis que me tenéis para lo que necesitéis.

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Garantía PCCity

Viernes, 22 de Febrero de 2008

Ayer recibí una carta de PCCity, en el que me informan que soy uno de sus clientes “oro”. Así como un extenso listado de privilegios, entre los que se incluyen que me atienda directamente el jefe de tienda. Entre estos privilegios, sin embargo, no se incluye responder a la garantía de un producto roto que compré hace menos de un año.

Rectificar es de sabios; y alguna vez he defendido a PCCity y la garantía PCCity delante de mi buen amigo Paul Brown. Rectifico, Paul. Tenías razón. Los de PCCity no son capaces de cumplir una simple garantía.

Esta mañana veo que el disco duro externo que utilizo para hacer backups D2D -un disco de 1Tb de IOMEGA- ha dejado de funcionar. Lo pongo en otra unidad, intento montarlo… y nada, está muerto. Cogo el coche, y me dirijo a PCCity -a verificar como responde PCCity a la garantía-, con total tranquilidad: es un aparatito comprado hace menos de un año, no ha sufrido ningún trato raro, la avería es fácil de demostrar porque es permanente, y ayer me llegó la carta diciendo que era “cliente oro”, por lo que me daban una serie de ventajas.

Llego a la tienda, y pongo el disco duro. El técnico lo mira, lo remira, pregunta por los pines de detrás -son para modificar el tipo de RAID-, mira la factura, mira en el ordenador… y me dice que no me lo cambia, que contacte directamente con el fabricante.

Conociendo como conozco ya el patio, ni me cabreo, ni nada: ya conozco los derechos reales de los consumidores en España -pista: no hay unidades de medida suficientemente pequeñas para medirlos-, y que siempre termino necesitando de la buena fe del dependiente. Le pregunto porqué no respeta la garantía, y me dice que el coste del artículo -283 euros- es demasiado elevado; y que artículos de más de 150 euros no se responsabilizan de la garantía. Estupendo. Pregunto ¿y que hago? Me dice que se encargará el fabricante, y que es por mi bien porque me dará un servicio mejor y más rápido. Me dice que tienen convenio con todos los fabricantes para que se encarguen ellos de las garantías -os juro que no me reí cuando me dijo esto-, y me mostró el proceso: se conectó al sistema de soporte de IOMEGA, y abrió un ticket de consulta a mi nombre, con una pregunta sobre lo que pasaba con el disco duro externo. Para el que no sepa de que van los tickets de consulta: un ticket de consulta es para preguntar como se opera un producto. Cualquier relación de eso con garantía es pura coincidencia.

Hasta aquí, puedo pensar que se debe a un técnico especialmente listillo, que está haciendo méritos para conseguir la medalla al mérito. Por ello, le pido la hoja de consumo, para hacer la reclamación. Se va, y vuelve media hora más tarde un colega que en el momento supuse que fuera superior o tuviera más experiencia. Con el tiempo, he podido confirmar que se trataba de Carlos, Jefe de Tiendas de PCCity en Málaga. Seco, y poco educado, se limita a repetirme literalmente la misma historia que su compañero -solo que baja la cantidad para no cumplir la garantía a 200 euros-, le firmo la hoja de reclamaciones, y listo.

Esta no fue la única visita a PCCity. Hubo otra, en la que Carlos me puso muy claro que esa era la política. Y que no había otra solución posible.

Actualización 15/3/2008: Lo primero, mención especial al RMA de IOMEGA: independientemente de PCCity, los de IOMEGA tienen apenas un cutre sistema web -que dicen que está premiado, probablemente por la asociación de sádicos anónimos-. A pesar de que te dicen que te responden en 48 horas, dos semanas más tarde seguía sin respuesta. Finalmente consigo que alguien se haga cargo de mi problema -nota: los canales oficiales no ayudaron-. Después de varias pruebas y un mes de emociones, se hacen cargo de la unidad externa, pero no de la fuente de alimentación -que ha comenzado a hacer ruidos y a parpadear su led durante las pruebas-. Finalmente, me dicen que mande por transportista la unidad a Holanda -los gastos los pago yo, y no menos de 50 euros, con el transportista más barato que cumple sus condiciones-. De la fuente, no se hacen cargo. Después de todo el esfuerzo para que me respondan, un día de dar vueltas por Málaga buscando la fuente -bastante extraña, ya que es una fuente dual de 5V y 12V, con un conector que no tienen en ningún lado- veo que me va a costar más el collar que el perro. La verdad es que lo dí por perdido.

Hace dos días, sin embargo, hubo un cambio inesperado. Se puso en contacto conmigo Javier Mendez, jefe de sección de PCCity en Málaga. Le comenté el desastre del RMA de IOMEGA; y él que lo que le había llegado es que yo me había negado a que me cambiaran el disco duro externo por otro. Le comenté que eso no era cierto, y lo que yo quería era la capacidad, y me comentó que pasara por PCCity y me resolvía el problema.

Dicho y hecho. Al llegar, me coge el disco duro externo sin ningún problema, y me da uno de la estantería, también de 1Tb. Nos quedamos un rato charlando, y la verdad es que Javier Mendez me dio una sensación muy positiva: es una persona que da la impresión de que se preocupa honestamente de hacer bien su trabajo. A Javier se le nota que es un gran profesional. Defiende su empresa; lo que entiendo: trabaja en PCCity, y es bueno que defienda la empresa para la que trabaja. Defiende a su jefe también; lo que es lógico, a pesar de que la actitud de Carlos ha sido muy poco adecuada, y ha sido dañina para los intereses de la empresa para la que trabaja, y de los clientes de dicha empresa. Pero lo que me dice Javier al menos no son tonterías corporativas. De hecho, mientras que la primera vez que hablé con Carlos estaba convencido que era alguien en aprendizaje que se había quedado a cargo del RMA porque era la hora de la comida -y las conversaciones posteriores no me permiten entender la razón por la que está en ese puesto; supongo que será un lider nato, porque hablando con los clientes parece más el discurso de un técnico junior que se limita a repetir lo que le han dicho que diga-. Cuando hablé con Javier -y hablamos de muchas cosas-, me dio la sensación de que entiende el negocio de la distribución bastante bien, y tiene visión sobre los problemas reales del sector. Sabe resolver los problemas de los clientes, sabe atenderlos, y sabe tratarlos. Gente así en la empresa es un lujo. Como Javier, y como Noemi, Santiago, Babak y tantos otros que sí resuelven. Lo que no entiendo es que pinta un tipo como Carlos en su posición.

Qué he aprendido: Yo volveré a comprar en PCCity, aunque procuraré que no me atienda el Jefe de Tiendas que han puesto -Carlos-, sino otra persona de la plantilla. Carlos crea más problemas de los que resuelve; dudo que sea el primer cliente con el que Carlos toma esa actitud; lo que pasa es que otros clientes símplemente se irán echando pestes, y no comprarán jamás. Se convertirán en máquinas de rajar de PCCity. Quizás él podría hacer carrera en Lidl, pero no en este tipo de comercios: personalmente me pareció que gestionó el problema de la peor manera posible. Se nota que Babak se va -un profesional como la copa de un pino, que era el responsable antes, o al menos eso parecía; y que resolvía las cosas-. Necesitarán de más gente como Javier -es decir, que resuelva cosas- para paliar su ausencia. También he aprendido mucho sobre el pésimo RMA que da IOMEGA: hasta ahora, la vez anterior que había tenido problemas con un producto IOMEGA se había hecho cargo la tienda -en Bindery, con una unidad Jaz, que me resolvieron divínamente la gente de Bindery-. Esto me permite poner mejor en perspectiva la calidad de la atención de comercios como Bindery. También que no compraré nunca un producto IOMEGA: no quiero ni imaginar si me dejan tirado con una unidad de backup.

Qué debería aprender PCCity: Donde una empresa se la juega no es en la venta, ni en los precios. Sino en la postventa. El Corte Inglés vende más caro que nadie, y la gente compra allí. ¿Por qué? Porque sabe que, al menor problema, puede devolver. No digo que PCCity tenga la postventa del Corte Inglés, pero sí que debe cuidarla mucho. Y, personalmente, creo que la política de postventa tiene algunos agujeros.

El primer problema que tiene que atender es la respuesta primera a cliente. En muchos casos el cliente viene nervioso, tiene incertidumbre sobre si responderán o no. Este nerviosismo por incertidumbre se transforma o en alegría -si se le respuelve el problema-, en preocupación -si la cosa no queda clara- o en cabreo -si ve que no le van a solucionar el cabreo-. Pedir la factura, mirar la factura, y decir con todas sus letras “no lo cambiamos porque su precio es demasiado alto, contacte con el fabricante” es la mejor forma de destruir una relación de años. Y que un Jefe de Tiendas apoye esa actitud, también. Hoy en día, la posibilidad de un cliente de contar como le han tratado se ha multiplicado: antiguamente, si te trataban bien o mal se lo contabas a tu familia y a algún amigo, y la noticia moría ahí. Un boca-boca de tres o cuatro personas que escuchaban la información de primera mano. Hoy en día, esto ha cambiado: solo en los tres pimeros días, esta página tuvo más de 2000 visitas únicas. Esto puede ser muy malo, o muy bueno: tanto permite contar las malas historias, como las buenas historias.

Puedo hablar por el PCCity de Málaga, que es del que tengo experiencia. He comprado varias veces, y siempre me habían respondido -hasta esta vez-. Viendo qué ha pasado esta vez, y analizando mejor qué pasó las veces anteriores, ahora puedo entender mejor donde está el problema: el RMA de PCCity depende de que te toque un dependiente u otro. Afortunadamente, la mayor parte del personal que atiende está preocupado por hacer bien su trabajo y que el cliente salga contento: PCCity no se imagina la suerte que tiene de disponer de ese tipo de personal. Muchas de las personas que trabajan en la oficina de Málaga hacen excepcionalmente bien su trabajo, y son capaces de responder ante este tipo de problemas. Sin embargo, cuando te toca el empleado corporativo que no tiene en su cerebro una conexión entre que haya clientes y que la empresa pueda pagar salarios, la has cagado: encomiendate a las alturas. Si no es por este blog y que pude hacer llegar mi mensaje a otras personas, me habría comido el problema con patatas.

Respecto a delegar el RMA en fabricante, es un juego peligroso. Presionar a un fabricante que “se porta mal” es más fácil para PCCity que para un don nadie: las economías de escala están a favor de PCCity para envios de productos estropeados, y para que el RMA de las grandes compañías le hagan caso, algo que no van a hacer con un particular. Es cierto que puede ser más rápido si todos los fabricantes diesen pronta respuesta a los problemas. Pero no siempre es el caso. La impresión que me causó es que no hacen un seguimiento activo del RMA; lo delegan en los fabricantes, y si el fabricante no responde, el cliente se queda desprotegido. PCCity debería emplear la fuerza negociadora que le da su volumen de ventas para asegurar un RMA de calidad con sus clientes, si quieren seguir un modelo de delegar completamente el RMA en los fabricantes; lo que conlleva contactar al cliente por si el fabricante no le ha atendido adecuadamente. No es un proceso caro para alguien del tamaño de PCCity, y mejora sustancialmente la sensación de cobertura, al tiempo que permite a PCCity saber qué fabricantes maltratan a sus clientes -con lo que PCCity puede actuar proactivamente en las negociaciones de compra-. Si realmente el fabricante me hubiese solucionado el problema, estaría contento con ambos. Pero si PCCity delega la responsabilidad del RMA en el fabricante y da la espalda al cliente, está poniendo en manos de otras empresas algo en lo que se juega el negocio: la cara que ven los clientes es la de PCCity.

Concluyendo: PCCity finalmente sí a atendido a la garantía. Como no tenían un disco externo equivalente, me lo cambiaron por otro de la misma capacidad.

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Telefónica no soluciona averías en satélite bidireccional profesional si usas Linux

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

No quiero convertir este blog en un blog anti-telefónica. Pero Telefónica no se deja. La última: no sólamente que una conexión por satélite bidireccional “premium profesional” no funcione adecuadamente, sino que además se niegan a solucionarlo porque he cometido un crimen… usar Linux.

La historia comienza con una soleada mañana levantándome, y poniéndome a trabajar. La conexión a Internet, no funciona -intento acceder por ssh al servidor, y no puedo conectarme-. Hago las pruebas de acceso, y me da una respuesta como esta:

rendimiento satelite bidireccional telefónica

Para los que aún no lo saben, he pasado un infierno con la conexión a Internet, gracias a la empresa que tiene el monopolio en mi área: Telefónica. Finalmente la única solución ha sido desembolsar más de 3000 euros de golpe -sé lo de que se puede hacer un leasing, pero alguien me “perdió los papeles” y aunque firmé un leasing, me llegó una factura de 3799,89 euros, con fecha de pago en menos de un mes, con una bonita colección de amenazas si no la pagaba; pero todo estándar, nada personal-. En fin: pago -que remedio; me hago a la idea que este pago es como el “servicio de lavandería” de Chicago-, e intento seguir adelante. Contrato una conexión premium profesional de satélite bidireccional con Telefónica, que se supone que es fiable y que no se corta. Se supone que da 2Mb, y cuesta una pasta al mes, más el bonito desembolso del principio. El montaje bien, gracias. Vamos, pues, a disfrutarlo.

Volviendo a la historia, me levanto, y no funciona. Cargado de infinitas dosis de buena fe y resignación -más de lo segundo que de lo primero-, llamo al 900101010. Consigo hablar con un humano -lo que tiene un trabajo de narices-. Le digo que tengo un satélite bidireccional con Telefónica, opción “premium profesional”, con su “ADSL e-oficina empresa” -de contratación obligatoria- y su paquete de “mantenimiento básico”-. Ella me dice que los ventimuypocos kbits por segundo están cercanos al 1% del caudal contratado en una premium profesional de satélite bidireccional de Telefónica -eso ya lo sabía-, y que llame al 902357000 -que precisamente era lo que me temía-.

Este número, para los que no conozcan Telefónica -algunos lectores de este blog viven en el primer mundo-, es un teléfono al que llamas; y, por 6 céntimos minuto, te tienen al teléfono diciéndote que te esperes durante quince minutos, para después entretenerte otros 15 con obviedades. Los 6 céntimos por minuto, los cobra Telefónica. No, no es una broma.

Bueno, pues después de un euro de paciente espera, y otro euro de preguntas chorras por una tal señorita Celia -las mismas preguntas para el satélite bidireccional que para un ADSL; incluso preguntando por las “lucecitas verdes” cuando el router tiene las luces azules-, llega la pregunta clave: ¿Tiene usted sistema operativo XP? En uno de mis lapsus de buena fe e inocencia expongo que no, que no hay ningún XP en mi casa, que tengo máquinas Linux y MacOS. A lo que me responde diciendo: “Lo siento. No soportamos dichos sistemas operativos”. Le comienzo a decir: “Disculpe, pero cuando contraté la conexión a satélite me aseguraron que no habría problema con dichos…” después del “con dichos”, me doy cuenta que estoy hablando solo, y que en algún momento de la frase, me han colgado en la cara.

Vuelta a llamar al 900101010 “Respuesta empresarios”, y después de varios intentos, consigo hablar con un operador humano, una chica a la que le digo que quiero hacer una reclamación por el satélite bidireccional que no funciona y por el mal trato del soporte. La respuesta es: “Usted lo que tiene es una línea de 19 euros” y me cuelga en la cara. No se toma la molestia de comprobar que el teléfono llamante no es el teléfono del satélite bidireccional -un teléfono que te obligan a contratar, pero que no puedes usar-. “Respuesta empresarios”, para Telefónica, es colgar en cuanto escuchan la palabra reclamación.

Se que se me queda cara de gilipollas. Vale que estoy es la más completa y absoluta indefensión. Llevan seis meses demostrándome hasta qué punto el cliente es un ser al que se aliena y se le cobra. Pero no es necesario restregármelo por la cara. Al menos, que me anoten la reclamación y se limpien el culo con ella, como han venido haciendo el último semestre con todas las reclamaciones por todas las putadas que me han hecho. Si alguien sabe como teletrasportar mi casa a un lugar civilizado, por favor que me lo comunique. Desgraciadamente, el mercado inmobiliario ya está diseñado para evitar que votemos con los pies. Pero eso lo dejaré para otro post.

Lo triste es que no es solo a mí: cualquier reunión de innovadores tecnológicos se convierte en una reunión de autoayuda de “emprendedores anónimos” en cuanto tocamos determinados temas. No es un tema personal: Telefónica es como las almorranas, la gente la sufre en silencio. Cuando salimos de las grandes ciudades, muchos se resignan en silencio, y otros menos protestamos. Y a los que protestamos, se nos ignora. Pero este problema es como el elefante en la sala del anuncio inglés: ignorarlo no lo hará desaparecer.

Os deseo un año con conectividad decente; y que vuestro operador de telecomunicaciones de turno no os incomunique respecto a vuestros clientes. Y que el SAT de vuestro operador no reniegue de solucionaros problemas por no pagar el “impuesto Microsoft”.

Actualización: Ya funciona “correctamente”, es decir, da un 9% del ancho de banda contratado. Gracias a todos los que habeis manifestado vuestro apoyo en comentarios al blog, por teléfono o por correo electrónico.

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Todo un montaje de calidad

Martes, 6 de Noviembre de 2007

Como algunos sabreis, hace ya un par de meses que me percaté que, por donde iba, más me convenía abonarme a un servicio de Internet vía palomas mensajeras que seguir intentando recuperar mi ADSL. Reclamar a Telefónica funciona, pero si eres Dios. Jesucristo tiene que recurrir a los tribunales. La única alternativa que quedaba era comprar un sistema de parabólica bidireccional.

Siendo el único sistema que llega aquí, y además teniendo en cuenta que tengo un amigo que es comercial de Telefónica y me puede asegurar un proceso mínimamente doloroso, decidí contratarlo. El primer paso fue sencillo: el servicio cuesta “sólamente” casí 4000 euros en material, más el costo mensual (sí, cuatromil euros. No me he equivocado). Del satélite rural… bueno, pagando la parabólica tada meses, así que satélite rural, “ad kalendras graekas”.

Después de firmarlo todo, solo bastaba esperar: a los dos meses, y después de varias llamadas al 900101010 “Respuesta empresarios” -el cual si encontraba las palabras para que la máquina me pasara a un operador humano, con frecuencia terminaba con que el operador humano me colgara en la cara-, parecía que no era posible. Gracias a Dios, un buen amigo intercedió por mí en las “altas instancias” de Telefónica a nivel provincial el viernes, y el lunes me estaban llamando de Dominion para montarme la antena.

El problema parecía sencillo: vivo en una casa mata. Tengo 4 (cuatro) paredes, y un techo para montar la parabólica. Se queda mi padre -jubilado, pero con 45 años de experiencia en el sector de las telecomunicaciones- al cargo de la tarea de estar con el técnico de Dominion.

Pues resulta que viene un matón gigantesco de Dominion que va a la única terraza que se ve desde la puerta de la casa -si siquiera es la terraza que da al sur-suroeste, que es donde está Hispasat; apenas es la primera terraza que vio-, y, sin tomar medidas, plantifica la antena en un trípode de más de un metro cuadrado de base justo delante de la puerta de la terraza. Atornillado en el suelo, y perforando la capa de tela asfáltica. Símplemente, no había un sitio más cómodo para montar la antena en toda la casa. Mi padre reclama, diciendo que hay varios metros cuadrados de pared en los que la parabólica puede ir. El técnico de Dominion, aplicando la sutil diplomacia tan común en el sector, dice que la parabólica o va ahí, atornillada en el suelo de la terraza, o se la lleva y no nos monta Internet satelital, ni ahora ni nunca. Mi padre me intenta localizar, y yo dando clase. El matón de Dominion sigue haciendo lo que le da la gana en mi casa. Finalmente, hace una instalación tan limpia como esta:

parabolica bidireccional telefonica

Sí, en plena puerta de la terraza.

Ante la desesperación, mi padre consigue localizar al comercial de Telefónica, Mikel; que, en un gesto que le honra, sale disparado de su casa y viene a ver qué está pasando. Cuando ve el montaje del trípode, tipo Pepe Gotera y Otilio, se echa las manos a la cabeza. Intenta primero convencerle de que ha vendido decenas de esas antenas, y se pueden montar también en la pared sur-suroeste; y que el sitio recomendado no es delante de la puerta de la terraza. La conversación se va calentando -a diferencia de a mi padre, Mikel no le sigue la corriente al matón de Dominion-. Cuando salgo de la clase y enciendo el teléfono, veo mensajes de lo que está pasando, y salgo disparado a mi casa desde la Universidad.

Hasta aquí, todo es según testimonio deducido de Mikel y de mi padre. Cuando llego, están el comercial de Telefónica y el técnico de Dominion enzarzados en una discusión muy fuerte. El técnico está pegando voces -son ya las siete de la tarde-. Baja a la calle, y sigue pegando voces. Finalmente, el comercial me recomienda que firme un parte de material para instalar, pendiente de montar; lo que hacemos -y no le hace ni gracia al instalador-.

Vemos en la foto como “no hay pared suficientemente grande”: fue una de las justificativas; realmente, cambiaba de justificativas cada cinco minutos. También que no se puede colocar en la pared porque: va contra la ley, va contra el convenio colectivo, va contra la normativa de la comunidad, y no es el lugar donde tiene mejor señal (como curiosidad, donde está la parabólica ahora tiene la mayor parte de su superficie tapada)

parabolica bidireccional telefonica

Es una imagen ampliada, para que veamos la antena. Hay algunos metros más de pared -ocho en total- hacia la derecha; y cinco metros hacia abajo. Nuestra posición era: “en cualquier lugar de la pared, por encima de los tres metros”. Como curiosidad, debajo de la ventana se puede operar perfectamente la parabólica desde el balcón. Al menos, con mis brazos -el matón de Dominion los tenía más grandes-.

Por la mañana reclamo a telefónica. 900101010. “Respuesta empresarios”. Primera llamada: no consiguo que la máquina me pase a un humano. Segunda llamada: consigo que me pasen a un humano. Le cuento lo que ha pasado. No es su problema. Después de mucha discusión, se entera que soy una empresa, y me dice que me han redireccionado al 1004, y que me manda a la persona apropiada. “La persona apropiada”, escucha la historia. Se sensibiliza. Tengo razón; no se puede entrar en casa de cliente a hacer esas cosas. Tengo razón, no se pueden hacer esos montajes. Me pide mi número de teléfono para cursar la reclamación. El programita pita. No soy lo suficientemente grande para que ella me pueda antender, me dice. Me pasa a un tercer operario. Vuelta a repetir la historia. Al tercero, le da lo mismo los modos y las formas del matón de Dominion, y que me hayan echo una chapuza. Lo más que consigo es que anote que me han perforado la tela asfáltica. Por supuesto, ni me quiere dar el código de reclamación (nota mental: a ver que me he creido. Si ya se que me van a ignorar, para que reclamo. No aprendo.).

El matón de Dominion me llamó hace un par de horas, diciendome que tengo tres opciones: dejar la antena donde está; montar la parabólica en pared, debajo de los dos metros -un equipo de 4000 euros, que es mio, a menos de dos metros de altura-; o se llevaba la parabólica y no venían más. Teniendo en cuenta que la parabólica es la única forma que tengo de conectarme a Internet… me queda poca alternativa.

Hace un rato, llamo a una persona que tiene un cargo de responsabilidad en Telefónica (el que llamé para que me montasen el enjedro). Me ha confirmado que no me queda otra alternativa. Y ya veremos como lo solucionaremos.

Dentro de un rato viene el matón de Dominion. Me tendré que quedar con la antena donde está. Al menos, me conformo con que esta noche tenga Internet. Lo que sigo sin ver. Símplemente, no me lo creo.

Que hemos aprendido de todo esto:

Si no eres una empresa muy grande, llamar al 900101010 “Respuesta Empresarios” es una forma estúpida de quemar energías. Es tan práctico como pegar cien puñetazos a la pared. Y lo de la pared es igualmente estúpido, pero menos humillante.

Las instalaciones de parabólicas bidireccionales llevan meses.

La Internet rural por satélite emplea el mismo equipo, pero Telefónica gana menos dinero. Así que esas habrá que esperarlas sentado. Y ojo: que tiene las mismas condiciones de instalación que la parabólica bidireccional. O en suelo, o a menos de dos metros de altura en pared.

Un técnico de Dominion tiene prohibido por religión subirse a una escalera. Punto. O te monta la parabólica en suelo, o en una pared a menos de dos metros. A más de dos metros, nada. Y el techo, ni mentarlo.

Si te viene el técnico de Dominion, traete al primo de zumosol. Si no, va a poner la parabólica donde le salga de los cojones. Aunque sea una terraza que de al norte, en zona de paso y sin visibilidad completa de cielo. Teniendo la casa amplias vistas al satélite Hispasat -el que emplea Telefónica-.

Y, finalmente, si no tienes una terraza que estés dispuesto a cegar poniendo en la puerta una parabólica anclada en el suelo con un trípode de más de un metro cuadrado de superficie, olvídate de la parabólica. Según el técnico de Dominion, la terraza que apunta al norte es el único lugar en una casa mata que tiene fachada a sur y fachada a oeste que se puede poner una parabólica apuntando a Hispasat. Poner una parabólica apuntando a Hispasat en cualquier otro lugar viola la ley, el convenio colectivo, es imposible, tiene poca señal y no ve satélite (empleó todas estas razones, en distintos momentos).

Igual esta noche tengo Internet. O no.

Actualización: Después de hablar con un alto cargo de Dominion -hijo, curiosamente, de un compañero de trabajo de mi padre; que pequeño es el mundo-. Volvió el matón. Mucho más calmado, y con la educación que se espera en un instalador. Cuando está calmado y no pierde los papeles, es un buen chaval; personalmente creo que lleva demasiado tiempo en el sector de las telecomunicaciones, y se le están pegando determinadas actitudes de trato al cliente que en otros sectores son inimaginables. Tranquilo es una persona agradable, y si no se enroca, conoce su oficio. Si no perdiera el control, personalmente creo que sería un buen instalador; ya que la actitud de hoy ha sido muy buena, y hemos podido resolver los problemas sin dificultades ni la situación tensa de ayer -me encontré la casa en guerra cuando llegé, y nunca se debe montar un numerito de esos delante de un cliente-.

Me ha puesto a funcionar Internet en multipuesto -para monopuesto hay que solicitar el cambio y pasar por caja, no se puede solicitar directamente-. Hemos hablado tranquilamente sobre el “montaje”. De los dos sitios que veía viables, en uno no puede montarlo porque no tiene andamio y dice que no se puede maniobrar la parabólica desde el balcón, y en el otro -la pared interna de la terraza-, dice que no puede colocarlo porque el pie de parabólica que Telefónica le provee no lo permite. La solución que hemos encontrado ha sido poner la antena en una esquina del jardín; así que voy a hacer las obras en jardín para tener una base de 1mx1m, y solicitaré un cambio de posición de parabólica -previo paso por caja-. Por fín, tras meses, vuelvo a tener Internet. Tiene una latencia alta -dos segundos, mucho más de lo que me dijo el comercial-; y un ancho de banda normal -el 10% del ancho de banda contratado, es decir, lo “estándar” en España-. En lineas generales, va estupendamente; así que, de momento, este frente de batalla está cubierto. Espero poner al día algunos asuntos, y volver a bloggear al ritmo normal. Ahora, a preparar una máquina para una clase de mañana -voy a enseñar en vivo a instalar un Linux a los alumnos-, y a la cama. Ya os contaré como va la Internet por satélite bidireccional.

Actualización 2: Finalmente, hoy han venido a poner la antena en su sitio. Ha venido el que acompañaba al matón, un chaval muy simpatico que ha hecho un trabajo estupendo en muy poco tiempo. Además, la colocación de la antena ha sido muy buena: visualmente, queda mejor; el cableado tirado ha quedado discreto y bien montado. El router ha quedado con el resto de la electrónica de red, e incluso la velocidad es más alta y la tasa de pérdida de paquetes es más baja. Esta historia ha terminado bien. :-)

Actualización 3: Mis flamantes 191 kbps -menos del 10% de la velocidad contratada- han desaparecido en menos de una semana. Lo que fácil viene, fácil se vá. :-(

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