Poemas

Los poemas que aparecen a continuación están extraídos del poemario "Jugando a fabricar endecasílabos", ganador del 2º Premio de la Muestra de Literatura 2002 del área de Juventud del Ayto. de Málaga; a excepción de la copla "Pregúntale", poema merecedor del 2º Premio del certamen Generación del 27.


A una sola carta

Cercado me encontré por la locura,

vencido del destino y de la suerte;

tan cerca veo el rostro de la muerte,

tan lejos se suicida mi cordura.

 

Sabiendo que mi horror no tiene cura,

me espanta más aún y duele fuerte

no ya tan sólo el miedo de perderte

(saber que un "para siempre" nada dura),

 

sino saber que nunca nada tuve,

ni tengo, ni tendré en mi última hora;

hoy decido jugar, aunque aún dude,

 

sólo a una carta y sólo en el ahora;

quien todo lo perdió la apuesta sube,

quien sólo ha de morir por nada llora.

 

Confusión

 

El viento me deslumbra y desenreda,

y pare de tu ser hondas de plata;

tus círculos me huellan y me matan.

¿Seremos tú y yo playa, mar y costa?

 

¡Por un momento me perdí en mi mismo!

No sé si tú eres yo y yo soy el mundo.

Parece que tu boca es el Abismo,

 

y a veces creo ser en lo que abundo:

tormenta de intrincado silogismo,

metáfora de bosque moribundo.

 

Y sopla susurrando sus secretos,

y arrulla y roe y rasca y reverbera,

y arrastra todo lo que nuestro fuera.

¿No somos tú y yo playa, mar y costa?

 

Ante el espejo

 

Te miras y defines vanidosa

cada día mirándote al espejo,

practicando esa boquita mentirosa

que pondrás cuando te mire desde lejos.

 

Y haces gestos y posturas, te reinventas,

y cambias el concepto de las cosas;

pecar es una fruta que te tienta,

el verbo amar es una opción dudosa.

 

Y viajas al azar sin equipaje,

y ocultas la verdad con maquillaje,

y frívola te sientas a mi lado;

 

no existe la verdad ni algo seguro:

niegas de corazón que haya futuro

y todavía no has escrito tu pasado. 

 

Llanto a la muerte

 

En mí has hallado, muerte, tu victoria:

en tu espanto soy pasto del olvido,

en tus brazos que niegan la memoria

yo no soy, no seré, jamás he sido.

 

En mí, muerte, has cobrado tu venganza:

en mí acechas, desgarras, asesinas,

me mutilas, me amputas la esperanza,

desnuda, oscura y cruel, por mí caminas.

 

Soy sendero del tiempo y los gusanos,

soy patria de la diosa Podredumbre,

soy abono de un mundo que no dura.

 

Hoy palpo el infinito con mis manos;

mañana digo adiós con mansedumbre

a este absurdo que llaman hermosura.

 

 

Pinceladas

 

Surgentes de tu mar, labios de espuma;

de verde claridad, agua pesada

me roba de los labios la mirada.

¿No notas en el sol luz de guitarras?

 

Quiero llorar y no me deja el día;

tengo en mis labios tu sabor a besos,

y me obliga hasta el infierno a que sonría;

 

quiero saber (y no sé nada de eso),

saber cómo quererte, odiada mía,

y cómo odiarte cuando me resultas peso.

Hechícese una sombra de conquista 

y viértase en caldero cuando hierva;

bébase junto con diez briznas de hierba.

¿No notas en el sol luz de guitarras?

 

Ojos verdegrís

 

Sembrando brisas te he encontrado a ti,

y tus ojos verdegrís criando cuervos;

tras verte entre tus rojas tempestades

vi cuanto hay que ver: ¡sácame los ojos!

 

Demonio sonriente que devoras

el pájaro canoro de mis manos,

ángel blanco marfil de alas quebradas

que incapaz de volar no siguió al ciento.

 

Ya sé cuál es el sabor de tu olvido,

y ansío conocer el de tus labios;

me abrasa tu veneno cascabel.

 

Te espero en este más dulce momento

en que amo tu presencia sobre todas

y sin embargo aún puedo olvidarte.

 

Infantina de locura

 

Riendo giro y giro y giro y giro,

paseando sobre las aguas miro,

abrazo a mi padrastro el desatino.

 

Mi canto es canto y canto de locura,

mi canto es el rubor de los querubes;

mi canto es el enfado de las nubes,

mi canto es el encanto de la tumba,

 

mi canto es el idioma de la mar,

mi canto es una ondina al son del vuelo;

les ruego no me nieguen mi consuelo,

¡aún me queda mucho que soñar...!

 

Riendo giro y giro y giro y giro,

paseando sobre las aguas miro,

haciendo hermano mío al desatino.

 

 

Pregúntale

 

Pregúntale a tus ojos,

gata de espuma,

si me han robado el alma

con su dulzura.

 

Pregúntale a tus labios,

flor sin espinas,

si al pasar se han llevado

toda mi vida.

 

¿Cómo saber si es amor

lo que en mi pecho aletea?

Si mi sangre burbujea,

¿cómo saber si es amor?

 

¿Cómo sé, si el corazón

no me cabe ya en las manos?

Si ardo, exploto y me derramo,

¿cómo saber si es amor?

 

¿Cómo huir de este dolor

si muero con tal de verte?

Si tu ausencia me da muerte,

¿cómo saber si es amor?

 

Pregúntale a tu pelo,

noche sin luna,

si enredado en él vivo,

y en tu cintura.

 

Pregúntale a tu amor,

beso de nieve,

pregúntale, mujer,

que si me quiere.